Plaza de la Constitución s/n Situada en pleno centro, la Iglesia de Santiago Apóstol resulta un interesante ejemplo de la arquitectura franciscana del siglo XVI. Por fortuna aún se mantienen vivos los colores originales de sus muros, creando un edificio policromo en consonancia con la luminosidad y color del cercano kiosco de la Plaza de Armas. La fachada fue construida en argamasa en el siglo XVIII por artistas indígenas, que dieron rienda suelta a su imaginación en esta peculiar creación. Destaca la torre lateral, que luce en lo alto del primer reloj producido por la fábrica El Centenario, de Zacatlán. En el interior del templo hay varios retablos y un altorrelieve de Santiago Apóstol montado sobre su caballo. Santiago y los indígenas A pesar de los anhelos evangelizadores de los franciscanos en la zona, los indígenas siempre sintieron más devoción por el útil y brioso caballo de Santiago que por el propio Apóstol. Solían creer que los relámpagos de las tormentas eran producidos por el chasquido de sus cascos.


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